Crear mundos de fantasía: 5 cosas que debes saber antes de incursionar en ello

Asian witch woman show magic pentagram in his hand on the old building (Fuente: Depositphotos.com)

¿Alguna vez habéis querido construir mundos de fantasía? ¿Habéis soñado con escribir una novela a la altura de J. R. R. Tolkien o G. R. R. Martin? Pues en esta oportunidad voy a discutir cinco puntos que debes tener en cuenta antes de embarcarte en el apasionante viaje de construir mundos de tu autoría.

1. No es necesario que coloques iniciales en tu nombre

Si piensas que esto es una buena estrategia de marketing, solo porque has visto a tantas otras personas imitarlo, no creas que por este simple hecho la gente querrá leer tus libros. Yo bien podría haber escrito “N. G. Manfredi” en la tapa de mi libro y, si el libro que he escrito no tuviera sustancia, de nada serviría.

2. No te apresures

Un error garrafal, si quieres incursionar en lo que los escritores llamamos “world building” (la acepción en inglés para “creación de mundos”), es creer que el mejor método posible es comenzar a escribir. En muchos casos, esto resulta cierto. Y es que el mejor acercamiento a la escritura que puede tener un escritor es escribir.

Sin embargo, en el caso de la creación de mundos, es un requisito necesario –y pocas veces suficiente– hacer un análisis previo del tipo de historia que queremos contar.

¿Queremos describir nuestro mundo al detalle desde el momento inicial de la historia o preferimos que la historia juegue su papel en irse revelando a sí misma y, junto con ella, el mundo que hemos creado?

¿Utilizaremos el primer capítulo para dar a entender hasta el más ínfimo detalle de las nuevas razas que hemos creado, como es el caso de Tolkien con los hobbits, o seguiremos el ejemplo de Ursula K. Le Guin, quien magistralmente dio a entender a los habitantes de las distintas regiones y pueblos a través de su relacionamiento con el lenguaje y con la naturaleza?

Estas son cuestiones no menores que, a mi entender, deberían ser atacadas desde el inicio. Es mejor haber planificado aunque sea algunas de las cuestiones iniciales que vamos a introducir en el mundo y cómo tenemos pensado introducirlas, que estar dando tropezones con la historia que queremos contar; volver para atrás y para adelante, sin un rumbo claro del fin de estos saltos.

3. Diseña un mapa

Parafraseando a Tolkien, a quien se lo recuerda por haber expresado su alivio de haber comenzado a escribir sobre la Tierra Media tras dibujar un mapa, creo que esto no es un hecho menor.

Diseñar un mapa –o al menos un esquema básico de los distintos lugares que se encontrarán en la historia– es una excelente manera de saber donde nos encontramos ubicados en todo momento.

De esta manera, cuando nos encontremos en las sesiones de escritura, no tendremos que hurgar en notas interminables para saber donde nos encontramos.

Y no, antes de que lo pienses, no es necesario saber dibujar para crear un mapa. Créeme. De pequeño tuve clases de geografía en la escuela y era el mejor de la clase en ello. Sin embargo, en dibujo creativo siempre fui un fracaso. De manera que no hay ninguna necesidad de que aprendas a dibujar para este fin en concreto.

Simplemente mira otros mapas, imita algunos modelos y haz tu mejor esfuerzo por plasmar, a groso modo, todos los lugares sobre los que piensas escribir. Tu yo escritor te lo agradecerá sobremanera.

4. No te encasilles en lo ya escrito

¿Me quieres decir que, teniendo la posibilidad de crear vuestro propio mundo, os vais a limitar a copiar algo que ya fue escrito? Si J. K. Rowling hubiera hecho eso, hoy no tendría el éxito por el cual todo el mundo la recuerda.

Es justamente por haber hecho algo nuevo, desde el fondo de su ser único e irrepetible, que fue capaz de alcanzar el estrellato con las novelas de Harry Potter. Luego podríamos discutir por horas a que nos referimos con “nuevo” –pues evidentemente no todo en sus libros fue nuevo y original–, pero creo que esa es una discusión exclusiva para fans y no de particular relevancia para un escritor/a.

De manera que persigue tus sueños y mira el mundo como solo tu lo ves.

5. No dejes que te digan que es imposible

Si realmente fuera imposible crear mundos de fantasía muy distintos al nuestro, nadie lo hubiera hecho. No tendríamos los cuentos completos de Isaac Asimov, ni los de Ray Bradbury, H. P. Lovecraft, las novelas de Steven Erikson, Canción de Hielo y Fuego, así como una infinidad de otras historias que nos han regalado mundos imaginativos maravillosos.

Sin embargo, entiendo el sentimiento generalizado de que incursionar en la creación de mundos conlleva mucho tiempo y esfuerzo. A ese argumento contesto que no hay nada que realmente valga la pena que no conlleve tiempo y esfuerzo.

Si tienes la suficiente paciencia, constancia y tenacidad para aferrarte a tus sueños y atreverte a volar hasta donde tu imaginación te lleve, te aseguro que no te arrepentirás. Es un viaje del cual, os aseguro, no hay retorno. Una vez que te introduces en la creación de mundos, es amor a primera vista, y, a partir de allí, debes trabajar y cuidar ese amor como lo harías con un ser amado. Como dice un gran amigo, “el camino es la recompensa”.

Hasta aquí mi artículo sobre lo que debes tener en cuenta antes de crear mundos de fantasía. Espero que les haya gustado y quisiera leer su opinión en los comentarios.

Hasta la próxima entrega. Vivid, gozad y sed felices.

¡Nos leemos!

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