El proceso creativo

Hola a todos, es una alegría poder encontrarnos nuevamente. Estas semanas he estado algo alejado del blog por 2 razones que quería compartir con ustedes. La primera, porque he vuelto al trabajo y eso me ha requerido una dedicación casi completa desde los primeros días de febrero. La segunda es que me encuentro trabajando día y noche –cada hora libre que tengo– en la colección de cuentos “El hombre encerrado: Cuentos de Juan Pretor”, con la esperanza de poder publicarla completa a fines de abril de este año. Manténganse al tanto porque muy pronto tendré más novedades sobre ella.

Dicho esto, quisiera tomarme un tiempo para darles algunos consejos y mi visión sobre un tema que al día de hoy sigue siendo un verdadero enigma para muchos. Me refiero al “proceso creativo”.

¿Por qué es importante hablar sobre ello? Bueno, pues porque, a mi modo de ver, se han generado muchos mitos alrededor de este. Incluso hoy –siglo XXI– siguen habiendo personas convencidas de que es necesario consumir drogas para crear, para poder “volar” con la imaginación y alcanzar nuevos horizontes en el propio pensamiento. Esta percepción es tan falsa como la operación 2 x 2 = 5.

De ninguna manera es necesario estar bajo los efectos de ningún tipo de droga para hacer que tu imaginación “vuele”. Todos podemos evocar al escritor del siglo XIX que se encontraba constantemente bajo los efectos del opio o del alcohol –entre otras muchas drogas– y afirmaba haber escrito sus obras bajo la influencia de esas drogas. Sin embargo, ¿qué garantía tenemos de que sea esa la única manera?

En mi opinión, si bien es necesario encontrarse en un estado de relativa relajación y con un nivel de abstracción del pensamiento verdaderamente elevado, creo que hay muchas maneras de alcanzar ese estado sin recurrir al consumo de drogas.

Una de ellas es hacerse el tiempo para escribir en un ambiente que le permita a uno estar relativamente “recluido” de estímulos externos y, en la medida de lo posible, con un nivel de concentración elevado.

A diferencia de muchos artistas modernos, considero que la concentración es un factor más relevante en la etapa creativa que el estado de “relajación” tan venerado hoy en día.

La concentración implica tener todos los sentidos alerta y los pensamientos en orden. No hay mejor combinación que esa para ponerse manos a la obra y comenzar a crear.

Otro mito del proceso creativo es que hay momentos en los que uno es más creativo que otros y, cuando uno no siente esa “inspiración” que lo invita a crear, lo mejor es no crear en absoluto. Esta es gran una falacia. En mi opinión, cualquier momento es mejor que el siguiente para poder crear. Aquello que llamamos “inspiración” no es nada menos que el momento en que nuestros sentidos se encuentran alerta y tenemos claridad de pensamiento.

No es necesario estar tranquilos o relajados para que esto suceda. Muchos autores han escrito grandes obras en momentos de su vida en los cuales sentían una gran tristeza o rabia. Uno de ellos es Horacio Quiroga.

A pesar de haber tenido una vida desgraciada –y quizás pudiera decirse que gracias a ella– pudo dar vida a los célebres “Cuentos de la selva” o sus “Cuentos de amor, locura y muerte”.

En resumen, creo que el proceso creativo puede tener lugar en cualquier momento en que uno disponga del tiempo necesario para hacer que sus ideas florezcan. Además, es necesario encontrarse lo suficientemente enfocado para poder recibir los estímulos que la vida nos brinda y transformarlos en ideas claras, concretas. La relajación puede ser una muy buena compañera para este proceso siempre y cuando preceda a un estado de concentración elevada.

Lo más importante, desde mi punto de vista, es no pensar demasiado en el proceso creativo en un sentido abstracto sino vivenciarlo, crear y seguir creando. Puede que se cometan muchos errores en las primeras etapas, pero una vez que uno encuentra un método que da resultado, todo se vuelve más fácil.

Es entonces cuando aquello que antes veíamos como algo inalcanzable o que solo las musas podían regalarnos de vez en cuando, se vuelve tangible; un estado al cual podemos acceder cuando quiera que lo deseemos.

Hasta aquí llegan mis consejos y mis impresiones sobre el proceso creativo. No dudes en dejarme tus comentarios en el blog o escribirme a mi correo personal, “nmanfredi24@gmail.com”. Me encantaría escucharte a ti también.

Hasta la próxima vez. Recuerda: vive, ama y sé feliz. Eso es todo lo que importa.

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