El Señor de los Anillos o cómo hacer una buena adaptación de un libro en el cine

El Señor de los Anillos, edición 4k Ultra HD. Disponible en Amazon e Ebay.

Muchos me dirán, y con razón, que las películas de El Señor de los Anillos sin duda encabezan la lista de las mejores películas de fantasía jamás creadas. Algunos incluso —entre los cuales yo me incluyo— creemos también se encuentran en el top 10 de las mejores películas jamás creadas.

El argumento que muchas personas —incluso dentro de los fanáticos del profesor Tolkien— esgrimen para defender estos argumentos es, la gran mayoría de las veces, la fidelidad que Peter Jackson, el director de las películas, tuvo con respecto a los libros que llevan el mismo nombre.

Sin embargo, lo que poca gente sabe, es que las películas no fueron tan fieles a los libros del Profesor Tolkien como comúnmente se cree.

En primer lugar, el personaje de Frodo fue muy vapuleado en las películas. El personaje de los libros no es ni de cerca el tonto irresponsable y débil que se nos presenta en éstas. Si bien el personaje de Sam también resulta crucial para la trama, Frodo no es menos importante y tiene una personalidad más desarrollada. En todo momento presenciamos el sufrimiento que la carga del anillo le produce y cómo intenta corromperle, sin mucho éxito, pero cansándole hasta el hastío y mermando sus fuerzas poco a poco.

Otro personaje que fue muy vapuleado en los libros es Denethor. Sí, Denethor. Ese villano que en El Retorno del Rey casi incinera a su propio hijo y se lo muestra totalmente loco. Si lees El Retorno del Rey de J. R. R. Tolkien, verás que el personaje no era ni remotamente un chiflado, sino que sufrió una gran depresión a causa de la muerte de su hijo más querido, Boromir. Además, tenía en su posición una Palantir, que le otorgaba la posibilidad de ver más allá que otros hombres, incluso en el futuro.

Si tenemos en cuenta que, además, tuvo contacto con Sauron a través de la Palantir y éste le mostró un futuro en el cual Gondor y los Pueblos Libres habían caído bajo su dominio, entendemos mucho más porqué el decía “Corran por sus vidas” cuando los orcos atacan la Ciudad Blanca.

Ambos personajes, a la luz de lo que pudimos ver en el cine, nos resultan muy creíbles. Frodo nos resulta un insoportable al cual Sam tiene que ayudar en todo momento y eso hace que nos pongamos del lado de Sam. Denethor resulta un loco que odia a su hijo y esto hace que nos pongamos del lado de Faramir. En ambos casos las decisiones tomadas con respecto a los motivos y el desarrollo de personaje hace que debamos ver menos cinta sobre ellos en pantalla para entenderles y decidir qué pensamos sobre ellos.

Luego está la tan aplaudida escena en la cual, en las Dos Torres, cuando todo parecía perdido, Haldir llega con una compañía de elfos y renueva las esperanzas de los últimos guerreros de Rohan, escondidos bajo las paredes de El Abismo de Helm.

Muy pocas personas saben que esta escena jamás existió en los libros. Los hombres debieron valerse de sí mismos y lograron ganar la batalla no solo con el heroísmo de personajes como Aragorn, Legolas y Gimli, sino también con la ayuda de Gandalf y los Rohirrim al amanecer del 5to día de la partida desde Edoras, escena que sí proviene del libro.

Sin embargo, volviendo a rever las películas hace muy poco, confirmé una vez más que la escena de Haldir y todas las secuencias con los elfos en esa batalla son una de mis favoritas de la trilogía.

En el libro los elfos se encuentran peleando en una guerra en el norte de la Tierra Media junto a los enanos o en otros territorios como Angmar, por lo que les era imposible prestar ayuda a las gentes de Gondor y Rohan. Si esto se hubiera trasladado a las películas, cada película debía haber durado 5 horas como mínimo en su versión de cine (sin contar las escenas extendidas) para explicar todo lo que sucede en los libros en el momento de la guerra contra Sauron.

Luego tenemos los personajes de Pippin y Merry, así como el personaje de Gimli. En las películas, estos personajes nos sirven de alivio cómico y nos sacan una sonrisa en los momentos más oscuros. En los libros, en cambio, ninguno de estos personajes se limitan a ser un alivio cómico y cada uno de ellos cuenta con una profundidad y un desarrollo de personaje tan bien realizado que, cuando terminamos de leer el libro, los tenemos en mucha mayor estima que sus contrapartes del cine.

Si ustedes son fanáticos como yo y han visto la trilogía en su versión extendida verán de lo que estoy hablando. Una de las tantas cosas por las que admiro a Peter Jackson como cineasta es por haberse arriesgado a incluir tantas escenas de los libros en las versiones extendidas. Fue un trato realmente único para los fans del Profesor.

Luego tenemos las escenas de combate. Aunque parezca imposible que este punto tenga controversia alguna, pues éstas claramente forman parte de las mejores escenas de batalla en el cine jamás creadas, no podemos dejar de subrayar que son muy diferentes a cómo las batallas se encuentran descritas en los libros.

En ellos, lo más importante de cada batalla es el heroísmo de cada personaje en los momentos más difíciles, así como el sufrimiento y dolor que les causa el fin de cada batalla. En los libros vemos la destrucción total que dejan las guerras y el repudio absoluto del autor por éstas. La canción que Tolkien dedica a Boromir en La Comunidad del Anillo es uno de los cantares más tristes sobre un soldado caído en batalla que se hayan escrito. El heroísmo no llega sin consecuencias.

Sin embargo, a la luz de un medio totalmente distinto como es el cine, la manera en la cual las batallas tuvieron lugar en las películas nos hacen sentir una emoción muy profunda. A modo de ejemplo, el momento en que Haldir muere, en el fragor de la batalla, nos resulta realmente triste, pero el heroísmo de Aragorn y su intercambio con Théoden cuando todo está perdido eleva la acción al nivel de una leyenda.

Podría seguir durante horas hablándoles de miles de ejemplos, pero creo que ya han podido percibir por dónde van los tiros. Las películas lograron captar la esencia de los libros y adaptarlo a un nuevo público, el cual quizás jamás había leído ni un solo libro de Tolkien. Por esta misma razón es que resultaron un éxito absoluto.

En otras palabras, todo lo que nos dieron, así como lo que dejaron detrás (la historia de Tom Bombadil, por ejemplo, que en el libro es muy extensa), sirvieron para que tanto los fanáticos de Tolkien como los legos pudieran disfrutar de las películas.

Es por este motivo que considero a la trilogía de El Señor de los Anillos como la mejor trilogía de fantasía jamás trasladada a la gran pantalla. Y esto sin importar qué tipo de reproductor tengas. Si puedes mirarla en 4k, perfecto. Si por el contrario, no puedes permitírtelo y simplemente tienes un DVD viejo, no dudes en conseguir la trilogía. Será una experiencia increíble que seguramente nunca olvidarás.

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¡Nos leemos!

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